sábado, 19 de julio de 2008

Noviembre 2005 - Con los dedos enhebro cuentas en un rosario imaginario

le pesa el párpado -es el cansancio- voy buscando una habitación donde detener el impulso. el piso se abre y entre baldosas inodoras aparece la moneda. elevo la mano para alcanzarla con mi desmesurado poder telekinético, pero no me sirve. un árbol de raíces frondosas menea su cuerpo en una contorsión. una presión en el estómago me indica la salida. la nena rosada esta flotando sobre un escalón ingrávido, con los ojos cerrados como un caballero en trance.

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