domingo, 10 de octubre de 2010

a horas de tener 24 - texto que escribí cuando estaba a horas de cumplir 24 años

me da miedo ser
me da miedo ser encontrada mirando por los orificios
que dan al patio
que una ventana se abra
cuando estoy elongando
que me de vergüenza decir lo que digo todo el tiempo
que se me acabe el espacio en el disco rígido.
cuando estoy hecha un nudo y necesito que me digas
sí, he venido para quedarme, o no,
que no me digan nada, que se sobreentienda
que yo puedo leer entre líneas.
ser una espada que atraviese lo que disimula y lo que es
al menos en mi cabeza
que sepa qué elegir para hacerme bien
eso, sobre todas las cosas poder decir basta
a la acción que da órdenes
poder concatenar con paciencia
o encontrar los modos para decir
ésto es lo que yo digo
que es lo mejor para mí
que el pelo se me haga largo y vigoroso
como para sostener un huevo gigante
alimentado por frasquitos de shampoo y crema de enjuague
sería una máquina para detener el tiempo
de esa dimensión donde es posible
que pase lo del huevo
que es blanco y común como cualquier hijo de gallina
pero tres veces el tamaño de un huevo de avestruz

que sostener no implique necesariamente el peso
de lo que usualmente significa
o que reinventar sea una palabra tomada a conciencia
a elección pero de quien lo tiene en cuenta
para tareas más nobles
parezco la fundamentalista de la cuadra
sobre qué decir o hacer y si elegir es tan difícil
¿por qué es lo más primario en la naturaleza de todos?
elegir qué hacer con el tiempo libre
o si un espacio es más sano para generar cosas propias
encontrarlo y que sea placentero
y que los indicadores den luz verde
para que las cosas pasen

las cosas no son cualquier cosa
son cosas puntuales
como no ir a trabajar porque no podés interrelacionarte
o que te dé miedo que se desencadene
una serie de eventos incontrolables
no pasa por querer tener el control
pasa por no saber separar
o no tener las herramientas adecuadas para una tarea
que tampoco está definida.


sábado, 19 de julio de 2008

Febrero 2008 - Cesare

8 de noviembre 1938

No se puede conocer el propio estilo, y usarlo. Se usa siempre un estilo preexistente, pero de una manera instintiva que plasma otro actual. El estilo presente se conoce sólo cuando es pasado y definitivo y se vuelve a recorrerlo interpretándolo, es decir aclarándose cómo está hecho.
Lo que estamos escribiendo es siempre ciego. Si nos conviene (es decir, si después, volviéndonos a él, lo estimaremos acertado) no podemos, de otro momento, saberlo. Sencillamente lo vivimos y es claro que las astucias, las destrezas que en él empleamos, son otro estilo precedentemente compuesto, extraño a la sustancia del actual.
Escribir es consumar los malos estilos poniéndolos en práctica. Volver sobre lo ya escrito para corregir es peligroso: se yuxtapondrían cosas diferentes.
¿No hay, entonces, técnica? La hay, pero el nuevo producto que cuenta es siempre un paso adelante sobre la técnica que conocíamos y la que va naciendo bajo la pluma sin que nos demos cuenta.
Que conocemos un estilo quiere decir que nos hemos dado cuenta de una parte de nuestro misterio. Y que nos hemos prohibido escribir de ahora en adelante en este estilo. Llegará el día en que hayamos descubierto todo nuestro misterio y entonces ya no sabremos escribir, es decir, inventar el estilo.


Cesare Pavese en El oficio de vivir

Enero 2008 - ...cuando atraviesa el jardín el viento en monopatín....

No saber casi nada de diferentes cosas es mi especialidad. Puede que sea por falta de confianza (sí....es más que probable que sea eso).
Sin embargo, del último tiempo hacia acá, aprendí varias habilidades, y casi que acepté con gusto y cierta grata sorpresa cualidades que estaban instaladas en mí desde el vamos.
Sí, acepto que soy dramática y poco práctica, pero también soy valiente y muy leal con lo que aprecio.
Justamente por esa lealtad, es que temo tanto que se me vayan las cosas de las manos.
Aprendí a ser menos drástica y tomar ciertas cosas, cierta gente, como un combo completo. Dentro de un contexto. Trato de elegirme primero.
Estoy muy feliz por todo ésto.
Hacía mucho tiempo que no me sentía así.-

Noviembre 2007 - Racconto

Se me dan los posts cortos últimamente, pero porque me resulta más fácil no explicar lo que siento, abstraerlo y hacerme la interesante.
Así funcionan muchísimos blogs, de hecho.
No tengo por dónde empezar a contar si quiero, porque me agobia o me intimida o me da paja.
Venía andando por un camino con rispideces, pero cada vez mínimas, y ahora parece haberse despavimentado todo.
Me late fuerte y rápido el corazón y me asusta. Cuando es así, empiezo a respirar entrecortado y a agitarme. Me volví a comer las uñas. Me salió un grano gigante en el entrecejo.
Este año subí 10 kilos.
Me dicen que trate de separar por momentos, que no meta todo en la misma bolsa, que no es todo lo mismo, que he dado grandes pasos.
Pero volví a tener miedo, y me da miedo volver a tener miedo.

Octubre 2007 - Abandono

Me desperté temprano y relampagueaba. Estaba teniendo sueños eróticos; hacía mucho que no soñaba algo así. En la cama traté de estirar bien todas las extremedidades porque me dolía todo el cuerpo, pero no se me pasó.
Me fui a bañar para relajarme pero no había agua caliente.
Me lecanté, me hice un té verde, prendí un cigarrillo, me puse a escribir ésto.
Leí una nota sobre la generación Y. Qué carajo.
El té verde es inmundo. Tiene sabor a taza de vidrio azul transparente en casa de tía abuela.
Me duele mucho la cabeza.

Junio 2006 - roca roja.

¿Cuáles son las raíces que prenden, qué ramas
brotan de este cascajo? Hijo de hombre,
tú no puedes decirlo, ni imaginarlo, pues sólo conoces
un cúmulo de imágenes donde reverbera el sol.
El árbol seco no cobija, el grillo canta monocorde,
la estéril piedra no mana agua. Sólo
hay sombra bajo esta roca roja.
(Ven a la sombra de esta roca roja),
voy a enseñarte algo diferente
de tu sombra que marcha a largos pasos contigo en la mañana,
0 de tu sombra, irguiéndose al ocaso para ir a tu encuentro;
voy a enseñarte lo que es el miedo en un puñado de polvo.

T.S. Eliot
La Tierra baldía (Fragmento)

Junio 2006 - El Patio

Al pasar la barca, me dijo el barquero:las niñas bonitas no pagan dinero.
Al volver la barca me volvió a decir: las niñas bonitas no pagan aquí.
Yo no soy bonita ni lo quiero ser.
Las niñas bonitas se echan a perder.
Como soy tan fea yo lo pagaré.
Arriba la barca de Santa Isabel.